Hace 10 años escribí un libro que me cambió la vida. Lo hizo de la mejor manera porque por primera vez me puso a reflexionar sobre cómo cocinaba. Este libro, COCINA PARA UNO, se ha transformado en una manera de cocinar y de escribir que me ha llevado por varias aventuras, unas menos constantes que otras. Lo cierto es que me ha marcado y siempre regreso a ese tema.
Con esta entrada quisiera hacer una declaración o un manifiesto de lo que es cocinar para uno, de lo que significa en el día a día hacerse un plato y de cómo esa cocinada se trasforma en miles de recetas e ideas de cocina que luego uso, regalo, escribo, pienso y muchas, muchas veces, descarto.
Por lo general cuando me invento una receta o un plato, no es un proceso de tabla de Excel ni de libreta: surge un sabor, una idea, un antojo, y con él, una ejecución. Sale un plato que a veces es fotogénico, a veces, no tanto. A veces es exitoso y a veces solo salen autorrecriminaciones.

Las recetas son de los textos más inestables y por eso más ricos de la vida. Nunca termino las recetas con verdades, sino con ideas, con sugerencias, con preguntas abiertas, tanto para mí como para los que las leen y adquieren, los que la hacen suya con sus maneras de cocinar y leer. Esta reflexión de apertura es porque para mí es clave establecer un pacto con quienes me leen: la cocina es dinámica y lo que más requiere (en esto caigo en todo lo que escribo) es de reinterpretación, de autoconocimiento y de autoconfianza. Va un ejemplo: me encanta la salsa picante pero no como pollo sino pescado. No hay que dejar de leer la idea de la salsa picante: hay que ver cómo la adapto al pescado. El ejercicio de quien escribe la receta es lograr transmitir que eso es posible, y de quien lo lee es creer, interpretar, reemplazar y comer el pescado.

La idea es arrancar a contarles cosas bonitas que pasan tanto dentro de mi cocina, como con lo que me rodea culinariamente, bien sea una idea, una anécdota, un texto, un plato bonito. Y, tal como lo dice el título de mi primer libro, la idea es que este sea el inicio de Cocina para Uno como un experimento de la cocina más importante del mundo: la que es para uno.